Una de las claves de por qué fracasan muchas dietas para perder peso es lo monótonas y, por tanto, lo aburridas que son. Los menús para adelgazar deben ser equilibrados y placenteros y para coseguirlo necesitan aportes copiosos en sabor y color, además de variar distintas texturas. Con este fin, y sin que el plato se exceda en calorías, se han estudiado dietas hipocalóricas sabrosas cuyo taico principal es condimentarlas con especias acalóricas. Aderezar los alimentos con pimienta, nuez moscada o canela, son ejemplos que incrementan el índice metabólico hasta un 25% durante las tres horas siguientes a la comida. Esto quiere decir que el organismo gasta más energía en sus procesos de transformación, degradación o síntesis de compuestos vitales. Así, una persona sana y de constitución media llega a perder unos cuatro kilos de peso al año en la combustión y asimilación de las especias con que sazona sus platos.
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