Perder peso tampoco significa irremediablemente renunciar a las las delicias de la gastronomía. La estrategia es comer de todo vigilando el total diario de calorías que se ingiere. Aquí tienes algunos consejos:
Es preferible dar preferencia a los carbohidratos procedentes de los cereales y las legumbres (judías,lentejas, guisantes...), así como a las frutas y las verduras, y renunciar o al menos limitar los carbohidratos que se encuentran en los refrescos, la pasta, los pasteles y otros productos dulces.
Conviene incluir alimentos crudos como fruta y ensaladas en la dieta de cada día. Hay ensaladas deliciosas y con muchas posibilidades, lejos de la clásica de lechuga y tomate. Se pueden mezclar zanahoria, remolacha, pimiento, cebolla, champiñones, distintos tipos de lechuga, endivias, tomate y atún, entre otros.
Adiós al azúcar!. Mentalízate, el azúcar, ya sea miel, zumo de fruta, dulces o almíbar de cereal, siempre es azúcar. Y, ésta es rica en calorías.
De las proteínas poco hay que decir, son necesarias y saludables, pero una simple ración de carne aporta ya la mitad de las proteínas que se requieren diariamente, y no olvides que los huevos y lácteos también contienen proteínas. En la piel del pollo, la gallina, etcétera, está la grasa.
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