Si de repente algún día tienes un deseo irresistible de comer algún plato especialmente calórico, sé razonable y equilibra el menú con el segundo plato. Te enseñamos como: •Si decides comer de primero un plato con salsa, elaborado o muy consistente, apúntate al pescado a la plancha de segundo y a la fruta natural de postre.
•Si el primer plato ha sido rico en hidratos de carbono (arroz o pasta), la guarnición del segundo debería ser distinta a las clásicas patatas fritas. Acompáñalo con una ensalada o una menestra de verduras.
•Y por último si el lugar al que vas a ir a comer es famoso por sus postres y ya sabes de antemano que vas a ser incapaz de resistirte a ellos toma un entrante ligero de primero y un pescado a la plancha con ensalada.
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