El organismo de la mujer naturalmente está expuesto a continuos cambios y alteraciones como la menstruación, el embarazo, la lactancia y la menopausia. Para afrontar estos procesos de manera positiva es necesario que cada mujer incluya en su dieta determinados nutrientes en las cantidades adecuadas. Acido fótico: esta vitamina es fundamental para la formación de los glóbulos rojos; por lo tanto, imprescindible para prevenir la anemia. El ácido fólico se encuentra en los vegetales verdes y de hojas grandes, en el hígado, la remolacha, el germen de trigo y la leche. Calcio: es muy importante para el crecimiento y también para los períodos de embarazo, lactancia y la menopausia. Los alimentos ricos en este mineral son las sardinas, el brócoli, las lentejas y, fundamentalmente, la leche y sus derivados. Cinc: se recomienda una ración dietética de 15 miligramos diarios. Está contenido en las ostras, las carnes rojas, el pescado, la yema de huevo, el apio y la calabaza. Hierro: se encuentra en las carnes rojas, el hígado, la yema de huevo, las papas y las legumbres. Su carencia puede llegar a provocar anemia. Vitamina B: al igual que el hierro, este complejo vitamínico evita la anemia y, además, alivia los dolores menstruales. El huevo, el pescado, las carnes rojas, las verduras y los cereales integrales son algunos de los alimentos que la contienen.
|