La actividad física es importante en todas las etapas de la vida, pero en la menopausia se vuelve fundamental. Sirve para fortalecer los huesos, los músculos y puede ayudar a evitar trastornos más graves como problemas cardíacos e hipertensión. Las mujeres tienen menos posibilidades de sufrir problemas coronarios que los hombres, pero con la caída del nivel de estrógenos el riesgo es igual para ambos.
Para evitar problemas cardíacos, los especialistas recomiendan realizar ejercicios aeróbicos de larga duración, pero de intensidad moderada. Por eso, las caminatas sin prisa, pero sin pausas o media hora de bicicleta estática resultan ideales para quienes no están acostumbradas a la actividad física. En cambio, si tiene un entrenamiento, puede animarse a un trote lento. Por otro lado, también es recomendable que recurra a las pesas para hacer algunos ejercicios de piernas y brazos. De esta manera, los músculos se tonifican para soportar el peso del cuerpo y puede disminuir las posibilidades de sufrir osteoporosis. Finalmente, la natación trae todos los beneficios de las disciplinas anteriores: es indicada para prevenir problemas de columna que, además, combina movimientos aeróbicos y tonificantes.
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